Expertos del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSST) y de la Asociación de Especialistas de Medicina del Trabajo (AEEMT) explican a EFEsalud en qué consiste el síndrome del edificio enfermo, que también puede ocurrir en hogares, colegios, guarderías y otras construcciones, fundamentalmente de las últimas décadas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió, en 1982, este síndrome como un conjunto de molestias originadas o estimuladas dentro de un edificio, explica Javier García, técnico superior de prevención de riesgos laborales del INSST.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas son diversos y van desde la irritación de las mucosas, de los ojos, sequedad de la piel, ronquera, fatiga mental, somnolencia, cefaleas, dolor de ojos hasta las alteraciones del gusto y el olfato o las nauseas, señala García.
El presidente de la AEEMT, Juan Carlos Rueda, abunda en que suelen ser cuadros similares a los de las alergias y son leves.
«Aparece escozor de ojos, picor de nariz, a veces falta un poco la respiración y puede pasar desapercibido al confundirse con una alergia, más si coinciden en determinadas épocas del año», indica el médico.
Y se han descrito, continúa Rueda, problemas de irritabilidad, emocionales, también de rinitis crónica incluso puede llegar a provocar molestias de en la piel, dermatitis. En general, cuadros poco específicos.
¿Qué causa el síndrome del edificio enfermo?
No se sabe exactamente si hay una sola causa, si bien se conoce que se dan una serie de factores que provocan este síndrome como la ventilación, el recubrimiento del mobiliario, la pintura que se ha empleado en el edificio, la iluminación deficiente, la contaminación exterior y el ruido, entre otros, indica el técnico del INSSST.
Por su parte, Rueda, señala que hay poca experiencia en cuanto a publicaciones sobre el síndrome del edificio enfermo pero suele relacionarse, fundamentalmente, con la mala ventilación en la mayoría de los casos, pero también por los materiales utilizados en su construcción y en la decoración, también con qué se limpia.

Ambos coinciden en que los materiales que se utilizaban hace años eran de mejor calidad que los de las últimas décadas, de hecho, la OMS hizo la definición del síndrome a principios de los 80, porque antes no había ese problema.
Afecta al 30 % de los edificios
La OMS estima que el 30 % de todos los edificios modernos, construidos a partir de la década de los 80, pueden tener el síndrome de edificio enfermo, destaca el técnico del INSST.
«Antiguamente se usaba la madera noble, ahora todos los muebles en las oficinas son de aglomerado que tienen pegamentos. Todos estos problemas vienen desde que se empezaron a hacer los edificios modernos, con materiales más baratos, que no tienen buen aislamiento, con mucho textil y elementos que contaminan.», señala García.

El técnico del INSST abunda en que basta que alguien ponga un papel en una rejilla por donde sale aire, porque en ese momento tiene frío o calor, para que repercuta en la ventilación.
«Surge desde que se empezaron a hacer los edificios herméticos, donde las ventanas no se abren para tener un sistema de ventilación y climatización completamente eficiente, pero basta que falle algo para que repercuta», subraya García, quien agrega que también es importante dónde se ubica la construcción porque no es lo mismo en el centro de una ciudad, donde hay más contaminación, que en las afueras.
Los requisitos para que se confirme el síndrome
Para que se pueda confirmar que existe el síndrome del edificio enfermo, la OMS fija que el 20 % de los ocupantes tiene que hacer comunicado que tiene síntomas de malestar, de otra forma, señala el técnico del INSST puede ocurrir, por ejemplo, que sea solo en una parte concreta del edificio.
La segunda de las premisas es que esos síntomas desaparezcan al poco de salir del edificio, como a los 20 o 30 minutos.
Ambos profesionales insisten en que este síndrome no causa enfermedades sino síntomas, aunque puede darse el caso de que agraven patologías previas ya existentes. También señalan que no todas las personas son igual de sensibles a los síntomas, «cada persona es un mundo», recuerdan.
¿Se puede prevenir?
El presidente de la AEEMT señala que, para hacer el diagnóstico diferencial, es necesario que los médicos también sepan que existe, «porque al final es tomar conciencia de una patología que está descrita.
Rueda recalca en cuanto a la prevención en la salud, la importancia de garantizar una buena ventilación en los edificios.
En la medida posible, que haya en el interior plantas naturales, entornos sostenibles, una alimentación saludable y que se promocione la actividad física en el entorno de trabajo, y haya pausas en la actividad laboral.
«Y si pueden salir al sol, al aire libre durante un tiempo contrarresta mucho los efectos del síndrome del edificio enfermo», afirma el presidente de la AEEMT, quien hace hincapié en que si no se toman medidas, la productividad de los trabajadores no es la misma.



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