El desarrollo personal, la vida social o la autoestima del menor, son algunos de los factores que pueden afectar a niños o adolescentes de manera negativa tras la exposición de su imagen en contextos relacionados con la sanidad a través de redes sociales, medios de comunicación o campañas sanitarias.
En especial, cuando se muestran en entornos digitales de difícil control.
El nuevo documento, elaborado por el Comité de Bioética de la AEP, propone diez recomendaciones claves para el uso ético y responsable de estas imágenes inspiradas en la guía internacional IMA-GO! Share with Care (Maruzza Lefebvre D’Ovidio Foundation, 2024).
Está dirigido a todas aquellas personas o entidades que, por su actividad profesional o personal, manejan imágenes de niños o adolescentes en entornos de salud: hospitales, asociaciones de pacientes, medios de comunicación, campañas institucionales o cuentas personales de redes sociales.
Uso de la imagen de un menor en contextos de sanidad, en diez claves
1. Prudencia con la imagen
“El uso de imágenes debe estar guiado por una sola pregunta: ¿Esto protege al niño o la niña?”, señala el doctor José Antonio Salinas, coordinador del Comité de Bioética de la AEP.
También, antes de publicar en cualquier contexto de sanidad, se debe preguntar: ¿La imagen respeta al menor? ¿Puede tener un impacto negativo? Si la respuesta no es un sí rotundo, desde la asociación señalan que mejor no compartir.
2. Consentimiento doble
La toma y difusión de cualquier imagen siempre debe contar con el permiso de los padres.
Sin embargo, desde la AEP insisten que cuando el menor tiene madurez suficiente, generalmente a partir de los 12 años, su opinión sobre el uso de su imagen en cualquier tipo de contenidos sanitarios debe ser documentada, escuchada y respetada.
3. Respeto a la dignidad del menor
Nunca mostrar a un menor en situaciones humillantes, dolorosas o que puedan afectar su imagen personal o autoestima.

4. Privacidad como principio
Siempre evitar identificar al menor. Cuida el encuadre, la información que lo rodea y limita la imagen a lo estrictamente necesario para salvaguardar la privacidad de los niños, niñas y sus familias.
5. Responsabilidad compartida
Aunque no hayas tomado la imagen, al difundirla asumes su impacto.
“Publicar una fotografía no es un acto neutro. Cada imagen tiene un contexto, una intención y unas posibles consecuencias. En el caso de la infancia, debemos aplicar el principio de precaución y ante la duda, optar por no difundir”, indica el doctor Salinas.
6. Empatía, no espectáculo
No explotes el dolor ni apeles a la emoción fácil. Las imágenes deben centrarse en el mensaje sanitario, no en la exposición del menor.
7. Cumple las normas
Sigue siempre las políticas del centro sanitario y la legislación vigente. Si no existen normas claras, promueve que se elaboren.
8. Sé profesional también en redes
Las redes sociales no deben ser un espacio para hacer diagnósticos. Evita responder casos clínicos públicamente o mostrar imágenes sin contexto médico adecuado.
9. Coherencia en la práctica diaria
No pidas imágenes a las familias salvo que sea imprescindible. Si se reciben, tras su uso con criterio, eliminarlas cuando ya no se necesiten o justificar su inclusión en los registros documentales adecuados, como la historia clínica.
10. Educar para proteger
La AEP invita a que se enseñe a los menores y a sus familias a manejar la información personal en el entorno digital. Una buena educación digital también protege su salud.



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