Según la Clínica Mayo, el bisfenol A (BPA) es un compuesto químico usado desde los años 50 en plásticos de policarbonato y resinas epoxídicas.
Los plásticos de policarbonato se utilizan a menudo en recipientes que almacenan alimentos y bebidas, como botellas de agua.
Las resinas epoxídicas se utilizan para recubrir el interior de productos metálicos, como latas de comida, tapas de botellas y conductos de suministro de agua.
Algunos estudios indican que el BPA puede filtrarse en los alimentos y afectar la salud. La exposición al bisfenol podría afectar especialmente al cerebro y a la próstata de fetos, bebés y niños.
Investigaciones adicionales sugieren una posible relación entre el bisfenol A y el aumento de la presión arterial, la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular.
A pesar de estas preocupaciones, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés) ) considera seguros los niveles bajos de BPA en alimentos y sigue monitoreando su impacto a través de nuevas investigaciones, según la clínica mencionada.

Medidas para reducir la exposición al bisfenol A
Como afirma la Clínica Mayo, estas son algunas medidas para reducir la exposición al bisfenol A:
- Elige productos sin BPA. Muchos fabricantes ofrecen alternativas libres de esta sustancia. Busca etiquetas que lo indiquen y evita plásticos con los códigos de reciclaje 3 ó 7, ya que pueden contener BPA.
- Evita el calor. No calientes plásticos en microondas o lavavajillas, ya que el calor puede degradarlos y liberar BPA en los alimentos.
- Escoge alimentos frescos. Siempre que puedas, elige frutas y verduras frescas en su estado natural y evita enlatados y plásticos.
- Usa recipientes seguros. Utiliza recipientes de vidrio, porcelana o acero inoxidable para alimentos y líquidos calientes en lugar de recipientes de plástico.



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