El valor de la sonrisa médica

La sonrisa médica se tiene o no se tiene

"Recibir con una sonrisa a l@s pacientes debería ser una práctica natural en la labor diaria de todo el personal sanitario", indica la Dra. Carmen Sala Salmerón, ginecóloga, obstetra y especialista en suelo pélvico de la Clínica Gine-3.

«Y esa alegría se conjuga desde la atención de los administrativos de la recepción hasta el camillero que te traslada al quirófano, pasando por los celadores, el personal de la limpieza, la camarera que trae la comida a la habitación, l@s auxiliares o la enfermería, no sólo por los médicos y las médicas», puntualiza.

«En mi caso, no he necesitado ni necesito forzar la sonrisa con mis pacientes, aunque sean primerizas. La alegría me sale del corazón, sobre todo si conozco a la mujer desde que era jovencita», exterioriza la Dra. Sala.

«De este modo, la consulta ya estará bien encaminada tanto para ella como para mí, máxime cuando nos abrazamos, lo que libera más serotonina (hormona de la felicidad)», subraya iluminándose su cara.

«Además, en la zona de exploración debemos ser muy delicados con las cosas que decimos. Por ejemplo, nunca diremos… Esto te va a doler… Será más útil una frase tranquilizadora… Te va a molestar un poquito«, comenta.

«De hecho, el nivel de confianza con mis pacientes es tan alto que es frecuente, a la vez, que ellas me digan… Carmen, ¡cuánto lo siento!, no voy depilada… Y yo respondo entre risas… ¡Venga ya, venga ya; qué más me da!«, detalla.

«Cuando la exploración se alarga en el tiempo conviene el palique, ya que los silencios nos distancian de nuestras pacientes. A ellas les gusta hablar de sus hij@s; pero cualquier tema que les divierta o les preocupe será adecuado», sostiene.

A veces, la exploración física o las pruebas médicas ad hoc irrumpen en la consulta provocando un cambio de estrategia, también vinculada al corazón.

«Puedes detectar un embarazo no evolutivo o palpar una tumoración imprevista… Y esa sonrisa se torna en un fuerte apretón de manos, demostrando apoyo y complicidad antes de compartir la sororidad con unas palabras: «Estoy contigo«.

El valor de la sonrisa médica

Los beneficios corporales de la sonrisa

A la doctora Carmen Sala le encanta leer la prensa editada en papel, preferentemente La Vanguardia, donde encuentra artículos inspiradores, como uno publicado en La Contra que saca a colación en este videoblog.

«La Dra. María Inés López-Ibor, catedrática de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, decía en la entrevista de esta sección, muy popular en el diario, que podemos aprender a ser alegres y convertir la alegría en un hábito«.

«Sí, estoy de acuerdo; puesto que sonreír libera neurotransmisores que están relacionados con el bienestar, como sucede con otras actividades placenteras», dice la ginecóloga, experta en la calidad de vida de la mujer.

Asímismo, reír no sólo genera endorfinas y dopamina (que mejora las conexiones neuronales), sino que limita la producción de la hormona cortisol, responsable del estrés.

Diferentes estudios, como uno avalado por investigadores de la Universidad de Jena en Turingia (Alemania), demuestran que la sonrisa y reír, la alegría, mejora el sistema inmunitario, disminuye la tensión arterial y alivia los problemas cardiovasculares.

Aunque a nuestra ginecóloga de referencia en Barcelona le gusta particularmente una de las conclusiones de un estudio elaborado en Londres: «La alegría aumenta la generosidad«.

«A partir de la alegría segregamos oxitocina y vasopresina, que son las hormonas del placer… y supongo que cuando estás contento eres una persona más entregada y generosa», apunta reluciendo esmalte dental.

Aún así, una sonrisa en la consulta no es suficiente para la Dra. Carmen Sala.

«Tenemos que añadir ambientación, colores, música, arte, incluso imaginación y flores. Favorece la liberación de hormonas que disminuyen el estrés», destaca antes de comentar otro artículo de prensa con el que no comulga.

El valor de la sonrisa médica
Detalle del artículo publicado por La Vanguardia en abril de 2023.

La noticia, firmada por Carina Farreras, habla de incorporar una materia de Humanidades en los estudios de Medicina de la Universidad Pompeu Fabra, carrera tan enfocada hoy en día hacia los aspectos técnicos y científicos que no atiende bien a la relación médico-paciente.

«Cada vez se interpone más el ordenador», manifiesta en uno de sus párrafos interiores el Dr. Jonathan McFarland, de la Universidad Autónoma de Madrid, presidente de la la asociación internacional ‘The Doctor as Humanist‘.

«El objetivo de esta nueva asignatura será restaurar el ánima de la medicina. La empatía y la humanidad se cultivan para luego cosecharlas», resalta el artículo.

Para mejorar esta conexión deficiente, entre otras medidas, l@s alumn@s estudiarán durante un trimestre el libro «La muerte de Iván Ilich», de León Tolstói… obra sobre la relación entre un médico y un juez moribundo.

«El protagonista expresa sus miedos e inquietudes, su vulnerabilidad ante el dolor y el sufrimiento que le provoca la inmminencia de su muerte y la desafección de su familia», lee la médica catalana en el artículo periodístico.

«Pero yo no creo que la empatía tenga que ser una asignatura de Medicina. Eso lo llevas en tu mente y en tu corazón, o no lo llevas. No se puede aprender, aunque reconozco la oportunidad de la asignatura», opina la ginecóloga.

Sea cual sea el resultado en los estudiantes, que sólo el tiempo demostrará, Carmen Sala Salmerón concluye su exposición ofreciéndonos, a cambio, dos máximas: «La gente alegre nos regala años de vida y un chiste al día nos libra de ir tanto al médico«.

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