«Incluso este hábito diario es maravilloso para un cardiólogo como yo», subraya el catedrático emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, especialista del Hospital Clínico San Carlos y de la Fundación Interhospitalaria para la Investigación Cardiovascular (FIC).
En mayo de 2023, un estudio de la Asociación Americana de Cardiología, publicado en su revista «Circulation», insistía, como otros previamente, en que un paseo vigoroso de veinte minutos diarios era suficiente para ayudar al corazón, reduciendo así los riesgos cardiovasculares.
«Estos veinte minutos se corresponden con una frecuencia andarina de 7.000 a 9.000 pasos, más o menos; pero una media de 8.000 pasos es una cifra correcta para cumplir», indica el cardiólogo español.
La Asociación Americana de Cardiología midió la salud cardiovascular y los riesgos de diferentes grupos de población en función de ocho factores: presión arterial, colesterol, azúcar en sangre, índice de masa corporal, hábito tabáquico, actividad física, sueño y dieta.
Según advierte el estudio, los grupos de población que practican menos ejercicio son los adultos de mayor edad, mujeres, personas deprimidas, discapacitados, personas de menor nivel socioeconómico y los que viven en zonas rurales.
«Estas personas tienen más riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y una mayor mortalidad, consiguientemente», ratifica el Dr. Carlos Macaya.

¿Cuántos pasos enérgicos debemos dar por las calles, por un parque urbano o por los senderos campestres?
El ejercicio físico ayuda al conjunto del sistema cardiovascular, desde el músculo cardíaco y sus cavidades pasando por las arterias coronarias principales y las venas más recónditas: «Mantenerse en forma siempre es positivo», recalca el Dr. Macaya.
«Hasta favorece la frecuencia cardíaca más adecuada y el volumen de fluido sanguíneo oxigenado que discurre por nuestro organismo», completa.
Evidentemente, esta actividad física, recomendada y aconsejada para todos los ciudadanos, incluso providencial para l@s pacientes con enfermedades cardiovasculares, se debe de ajustar en función de la edad y la capacidad física individual.
«No hay un número de pasos válidos o inválidos -afirma- y tampoco existe un ritmo de paseo uniforme o estándar para el conjunto de la población. Una mujer joven no es igual que una mujer de sesenta años u otra con cierta discapacidad», ejemplariza.
«Lógicamente, si el número de pasos es de 14.000 o 16.000, en vez de 8.000, el beneficio para la salud cardiovascular también será mayor», dice.
«Es más, si en lugar de pasear a un ritmo tranquilo, lento, aumentamos dicho ritmo, pasando de hacer un kilómetro en quince minutos a realizarlo en apenas diez minutos, será superior el rendimiento cardiovascular», añade.
Andar y correr son medidas contrarias al sedentarismo, que sí se asocia a una mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares. Todavía más si la persona fuma y tiene sobrepeso u obesidad.
«Hablaríamos de hipertensión y enfermedades metabólicas, como el colesterol malo o la diabetes. Estas personas compran muchas papeletas de lotería para sufrir una angina de pecho, un infarto, un ictus, incluso la muerte súbita», recuerda el Dr. Macaya.
En conclusión, andar y pasear a un buen ritmo es el mejor consejo que puede ofrecer un cardiólogo para potenciar la salud cardiovascular.
Debemos imponernos a nosotros mismo el hábito de caminar alrededor de 8.000 pasos diarios con el mejor ritmo posible.
Ahora contamos, además, con relojes digitales y dispositivos móviles que nos ayudan a contar tanto los pasos dados, la distancia recorrida y el tiempo que hemos dedicado a ir de un punto a otro del trayecto.
Y por cierto, andar y pasear tampoco requieren una vestimenta especial, sólo motivación y ser conscientes del beneficio cardiovascular y de nuestra salud en general.
Dr. Carlos Macaya Miguel, médico de nuestro corazón




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