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El austriaco Andreas Kofler usando un protector bucal en la prueba de salto de esquí. EFE/DANIEL KARMANN

Protectores dentales: evitan lesiones más allá del deporte profesional

El uso de protectores dentales o bucales, independientemente del deporte de contacto y la edad, es una de las recomendaciones que ofrecen los dentistas para evitar las lesiones dentales a la hora de realizar actividades deportivas.

El verano y las vacaciones aumentan la práctica de deportes al aire libre y, por tanto, también aumenta el riesgo de lesiones dentales, por lo que el uso de protectores dentales se convierte en una opción.

El Consejo General de Colegios de Dentistas de España aboga por usar estos protectores dentales o bucales a medida siempre que se realicen deportes de contacto.

Estos reducen considerablemente el riesgo de fracturas, desplazamientos y avulsiones (caída del diente), así como lesiones de mandíbula y cervicales.

Además, en caso de que un golpe provoque la fractura y caída del diente, es recomendable guardarlo en leche, saliva o solución salina y acudir de inmediato al dentista para intentar reimplantarlo.

¿Qué protectores dentales son más adecuados?

Muchos deportistas piensan que solo deben usar protectores dentales quienes practican deporte de forma profesional.

Sin embargo, el Consejo General de Dentistas aboga por utilizarlos siempre que se realicen deportes de contacto.

Algunos amateurs tienen menor control de movimiento, menos conocimiento sobre las lesiones y el riesgo de sufrir un traumatismo es mayor que en los atletas de élite.

El doctor Óscar Castro, presidente de la Organización Colegial de Dentistas, recuerda que los protectores estándar que se venden directamente al público no son fiables, ya que no ajustan bien y por lo general ofrecen poca protección.

«Hay que optar siempre por protectores fabricados a medida por el dentista, pues son los únicos que cumplen satisfactoriamente los criterios de protección, estabilidad, retención y comodidad, además de prevenir alteraciones de la articulación temporomandibular», explica el especialista.

Actualmente, los deportistas que practican boxeo, taekwondo, hockey sobre hielo y rugby utilizan estos protectores, pero sería conveniente emplearlos en cualquier deporte, siempre que exista riesgo de recibir un golpe e independientemente de la edad del deportista.

«El protector bucal reduce considerablemente el riesgo de traumatismos en los dientes anteriores, en particular, de la arcada superior. Aísla los dientes de las mucosas, los labios, las mejillas y la lengua, evitando las heridas en los tejidos blancos y las mordeduras linguales. Además, evita el impacto de los dientes de la arcada inferior (mandibulares) contra los dientes de la arcada superior (maxilares) y reduce el riesgo de fractura mandibular, de conmoción cerebral y de lesiones cervicales», señala el dentista.

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El estrés es un factor de riesgo para la aparición de enfermedad periodontal, erosión dental, abrasión y bruxismo. EFE/Javier Cebollada

Causas en el deporte que afectan a la salud bucodental

Aunque el ejercicio físico supone grandes beneficios para la salud, hay que tomar determinadas precauciones para evitar percances como las lesiones dentales.

Concretamente, la actividad deportiva puede afectar a la salud oral por diversas causas:

  • Deshidratación: Favorece la sequedad bucal (xerostomía), influyendo negativamente en la salud.
  • Estrés: Es un factor de riesgo para la aparición de enfermedad periodontal, erosión dental, abrasión y bruxismo.
  • Ingesta de azúcares y ácidos: Favorecen la desmineralización de los dientes, y, por tanto, la aparición de caries, erosión dental y enfermedad periodontal.
  • Los traumatismos dentales: Pueden ocurrir con frecuencia cuando se practican deportes de contacto y combate sin la adecuada protección.
  • Cloro: En deportes acuáticos, el bajo pH del agua de las piscinas puede causar erosión dental.

Por este motivo, los dentistas recomiendan llevar una dieta saludable, limitando las comidas y bebidas con alto contenido en azúcares.

Cuando comemos entre horas, una buena opción son las frutas, vegetales, queso y nueces, en lugar de otros alimentos como las galletas y barritas energéticas, que pueden producir caries.

Para mantenerse hidratado, lo más saludable es beber agua de forma regular.

En el caso de tomar bebidas energéticas es aconsejable contrarrestar su acidez enjuagando inmediatamente después la boca con agua y no cepillar hasta media hora después de haberlas consumido.

Además, es más saludable consumir estas bebidas con una pajita reutilizable para evitar el contacto del líquido con los dientes.

Las personas que pasan mucho tiempo en piscinas con un pH del agua bajo deben enjuagarse la boca con agua del grifo después de nadar y cepillarse los dientes dos veces al día con pasta dental con flúor, pero nunca inmediatamente después de nadar.

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Sebastian Rudy usando una férula deportiva durante un partido. EFE/EPA/Alex Grimm

Qué hacer ante una lesión dental

Practicar deportes de contacto siempre conlleva la posibilidad de sufrir un traumatismo facial o dental.

Las estadísticas muestran que los deportistas están sometidos a un mayor riesgo de heridas, fracturas o incluso de pérdida dentaria.

De hecho, se ha demostrado que 1 de cada 3 lesiones dentales producidas en los niños ocurren durante las actividades deportivas.

En el caso de que algo de esto ocurra, el Consejo General de Dentistas recomienda reaccionar con rapidez:

  • Fractura dentaria: Hay que intentar encontrar el fragmento del diente fracturado y mantenerlo en agua o en solución salina. Se debe acudir de inmediato al dentista que, en algunos casos podrá pegarlo de nuevo.
  • Diente desplazado o con movilidad: No se debe tocar el diente, ya que el impacto y el desplazamiento puede haber fracturado la raíz y/o el alvéolo. Hay que evitar enjuagarse la boca y consultar al dentista con urgencia.
  • Diente expulsado o avulsión: Se tiene que recuperar el diente expulsado cogiéndolo por la corona, no por la raíz. Se recomienda conservar el diente en leche, saliva o solución salina. Si la reimplantación se realiza 30 minutos después del accidente, el éxito puede rondar el 70 %. A partir de ese momento, las probabilidades de éxito disminuyen considerablemente.

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