La gran parte de los casos de encefalitis japonesa ocurren en niños menores de 15 años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El primer caso de eta enfermedad vírica se documentó en 1871 en Japón.
La mayoría de las infecciones por el virus de la encefalitis japonesa son asintomáticas o leves, con fiebre y dolor de cabeza. No obstante, aproximadamente 1 de cada 250 casos evoluciona a una forma grave, con un periodo de incubación de 4 a 14 días.
En los niños, los primeros signos pueden incluir vómitos y dolor abdominal. Las formas graves se manifiestan con fiebre alta, rigidez de cuello, confusión, convulsiones, parálisis e incluso coma.
La letalidad alcanza hasta un 30 % en los casos clínicos. Entre los sobrevivientes, un 20 % a 30 % presenta secuelas neurológicas permanentes, como pérdida auditiva, alteraciones cognitivas o motricidad reducida, apunta la OMS.
¿Cómo se transmite?
La enfermedad está presente en 24 países de Asia y el Pacífico.
El virus es un flavivirus relacionado con los virus del dengue, de la fiebre amarilla y del Nilo Occidental, y es transmitido por mosquitosdel género Culex, especialmente en áreas rurales o agrícolas, donde los humanos conviven cerca de cerdos y aves acuáticas, que actúan como hospedadores intermediarios.
La transmisión es estacional en regiones templadas (época cálida) y más constante en zonas tropicales, intensificándose durante la temporada de lluvias o previo a la cosecha en áreas arroceras.

Diagnóstico, tratamiento y pronóstico
Las personas con encefalitis que han vivido o viajado a zonas endémicas deben ser consideradas casos sospechosos. El diagnóstico se inicia con examen clínico y punción lumbar, y se confirma mediante una prueba ELISA para detectar anticuerpos IgM específicos en suero o líquido cefalorraquídeo, según la OMS.
La vigilancia se basa en el síndrome de encefalitis aguda, y se fortalece con pruebas en laboratorios centinela, especialmente en países con programas de vacunación activos.
Prevención y control de la encefalitis japonesa
La vacunación es la principal medida de prevención. Existen tres tipos de vacunas seguras y eficaces, algunas de ellas precalificadas por la OMS. Se recomienda su inclusión en programas nacionales de inmunización en zonas donde la encefalitis japonesa es un problema de salud pública.
Para viajeros a regiones endémicas, el riesgo es bajo, pero se aconsejan medidas de protección personal como repelentes, ropa adecuada y, en estancias prolongadas, la vacunación previa.
Aunque el control de mosquitos y animales puede ayudar, la estrategia más eficaz sigue siendo la inmunización humana, especialmente en áreas agrícolas donde el cultivo de arroz y los sistemas de riego favorecen la proliferación de mosquitos vectores.



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