la blefaritis
EFE/Mario Guzmán

La blefaritis, la inflamación del borde de los párpados

La blefaritis es una inflamación que se produce en el borde de los párpados con sensación de arenilla o escozor que no siempre se identifica con una causa clara, aunque normalmente se produce por un exceso de grasa o por sobreinfección bacteriana.

Según la Sociedad Española de Oftalmología, la blefaritis no es un proceso contagioso y parece existir cierta predisposición genética en la enfermedad. Sin embargo, muchos casos ocurren de forma aislada y no existe base científica suficiente para afirmar que sea una enfermedad hereditaria.

Esta enfermedad de los párpados puede ser anterior, cuando se localiza en la parte anterior del borde del párrafo y normalmente se produce por un exceso de grasa (típica de pacientes con dermatitis seborreica) o por sobreinfección bacteriana.

La blefaritis posterior o disfunción de glándulas de Meibomio generalmente se produce por un mal funcionamiento de unas pequeñas glándulas productoras de grasa que se encuentran en el borde palpebral.

Causas de la blefaritis

Aunque no siempre se puede identificar la causa de esta enfermedad de los párpados, es más frecuente en:

  • Pacientes de edad avanzada
  • Aquellos con aquellos con alteraciones de las hormonas sexuales.
  • Con rosácea cutánea.
  • Fármacos como el ácido 13-cis retinoico (empleado en el tratamiento del acné) o la terapia hormonal sustitutiva también se han asociado a la blefaritis.
  • En ocasiones se puede identificar el factor desencadenante, como el uso excesivo de lentillas, el abuso de lápiz de ojos, la exposición a ambientes irritantes, situaciones de estrés emocional, exposición excesiva a ordenadores, etc.

Síntomas

Los síntomas producidos por la blefaritis son muy diversos, dado que existen distintos grados de intensidad de la enfermedad: desde sensación de arenilla, escozor, ardor, picazón, rojez, lagrimeo a escamas en el borde palpebral, etc.

Estos pacientes son también más propensos a la aparición de orzuelos, pues las glándulas obstruidas pueden infectarse.

Solo en casos muy avanzados y sin tratamiento se pueden producir cuadros graves que comprometan la visión, como la afectación secundaria de la córnea al alterarse la función de protectora de la película lagrimal que la protege, comprometiéndose su transparencia y la visión, explican los especialistas.

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Detalle de un ojo en una revisión oftalmológica/EFE/ Eduardo Barraguer

Tratamiento

La blefaritis no se cura pero sí se controla, es decir, se consigue la ausencia de síntomas, según la Sociedad Española de Oftalmología.

Para ello es necesario un diagnóstico preciso y un tratamiento que se debe seguir:

  1. Higiene de los párpados: La higiene es fundamental mantener el borde de los párpados limpios. Antes de aplicar la toallita o gel que le haya pautado su oftalmólogo debe lavar los párpados con agua caliente, realizando un suave masaje para facilitar el drenaje de las glándulas y limpiar el borde del párpado y la base de las pestañas. Procure evitar la entrada del jabón o de la toallita dentro del ojo, pues puede irritar. La higiene palpebral debe realizarse 1 ó 2 veces al día, según la gravedad de la blefaritis. Se debe realizar de forma constante y adecuada, ya que es fundamental para el control de la enfermedad.
  2. Lágrimas artificiales: La blefaritis produce inestabilidad de la película lagrimal, lo que explica muchos de los síntomas que usted padece. El empleo de lágrimas artificiales reduce las molestias y debe emplearlas varias veces al día. Es importante que sea constante en su uso, si no las molestias volverán a aparecer.
  3. Vitaminas: Existen complementos vitamínicos especialmente diseñados para mejorar la secreción de las glándulas palpebrales y que pueden ser útiles en algunos casos de blefaritis.
  4. Otros tratamientos: el oftalmólogo puede el tratamiento con otros fármacos como antibióticos orales y/o corticoides en función de la gravedad de su patología, y deberá realizar un estricto cumplimiento según la indicación.

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