La hepatitis D, la infección vírica del hígado con más riesgo de acabar en cáncer y cirrosis

Comparada con la hepatitis B o la C, la D (Delta) es mucho más desconocida entre la ciudadanía, por ser, entre otras cosas, más minoritaria. Sin embargo es la forma más grave de enfermedad vírica hepática porque es la que tiene más riesgo de acabar en cáncer hepático y cirrosis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recordó hace unas semanas su potencial cancerígeno.
Los hepatólogos reclaman anticipación ante el aumento del hígado graso en menores

Actualmente, hasta el 40 % de los niños con sobrepeso u obesidad presenta hígado graso. La Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) alerta sobre el incremento de esta enfermedad que empieza cada vez en edades más tempranas y que ahora afecta hastal el 10-15 % de los menores de 16 años cuando hace una década era una afección solo de adultos.
Cirrosis: causas, síntomas y tratamientos

La cirrosis es una afección crónica que deteriora el hígado y provoca que funcione incorrectamente. El tejido sano se sustituye por tejido cicatricial, dificultando la capacidad de este órgano para controlar infecciones, eliminar bacterias y toxinas de la sangre, procesar nutrientes y producir bilis.
Los temas que preocupan a los hepatólogos: consumo combinado de alcohol y cocaína, la alimentación y la inteligencia artificial

Más de 1.000 hepatólogos se han reunido en Madrid en el 50º Congreso de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) con el objetivo de analizar los principales retos en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades hepáticas. Entre los temas que más preocupan destacan el aumento del hígado graso y su relación con factores socioeconómicos, la evolución de la hepatitis B y C, el impacto del consumo de alcohol y cocaína, y la necesidad de mejorar la detección precoz y los tratamientos con ayuda de la inteligencia artificial.
¿Qué es la enfermedad de Wilson?

La enfermedad de Wilson, un trastorno genético raro que afecta el metabolismo del cobre, puede tener consecuencias graves si no se diagnostica y trata a tiempo. En España, solo 1.000 casos están identificados, aunque se estima que podrían ser hasta 10.000. La detección temprana es clave para evitar daños irreversibles.