Los primeros síntomas del herpes zóster pueden ser ardor, dolor punzante, hormigueo o picazón y una primera erupción puede extenderes rápidamente.
Según la Clínica Universidad de Navarra, el herpes zóster comienza con picor o dolor localizado, generalmente en el tronco. A los pocos días aparece un enrojecimiento sobre el que brotan vesículas agrupadas, altamente contagiosas. Estas se secan en una semana, formando costras que pueden dejar cicatriz.
Las zonas más afectadas son el tronco, muslos y región ocular, esta última con riesgo de úlceras corneales y pérdida de visión.
En algunos casos, según la clínica citada, persiste un dolor intenso tras la curación, conocido como neuralgia postherpética, más frecuente en mayores de 50 años.
¿Quién puede padecerlo?
Este herpes afecta sobre todo a adultos, aunque también puede presentarse en niños. Solo se desarrolla en personas que han tenido varicela previamente.
Es más común y grave en personas inmunodeprimidas (por cáncer, VIH, tratamientos inmunosupresores o trasplantes), aunque también puede aparecer en personas sanas en situaciones de estrés o cansancio.
Diagnóstico clínico del herpes zóster
Según la Clínica Universidad de Navarra, el diagnóstico suele ser clínico. En casos dudosos, se puede confirmar con un cultivo de las vesículas. El virus permanece inactivo en los nervios tras la varicela y puede reactivarse años después.
Se desconoce por qué el virus permanece alojado en los nervios ni qué determina que algunas personas desarrollen la enfermedad.
Cuando se reactiva, provoca enrojecimiento de la piel y pequeñas ampollas que suelen aparecer siguiendo el trayecto de un nervio, generalmente en el tronco, aunque pueden afectar otras zonas del cuerpo, según la anterior clínica.

Tratamientos antivirales y vacuna
En la mayoría de los casos, el herpes zóster se resuelve por sí solo en al menos una semana. Sin embargo, se recomienda tratamiento antiviral (aciclovir, valaciclovir, famciclovir, brivudina) idealmente iniciado en las primeras 72 horas para evitar que se extienda.
Para prevenir infecciones secundarias, se deben usar antisépticos tópicos. La neuralgia postherpética puede tratarse con analgésicos, y si es persistente, con antiepilépticos o antidepresivos, según la Clínica Universidad de Navarra.
En España hay disponible una vacuna frente al herpes zóster en el Sistema Nacional de Salud recomendada para personas a partir de 65 años o a partir de 18 años que tengan un alto riesgo de padecerlo por otras enfermedades.



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