Esquistosomiasis
Un niño recoge un balón de un río contaminado en Freetown central, Sierra Leona. EFE/Nic Bothma

Esquistosomiasis: infección, transmisión y control

La esquistosomiasis es una enfermedad aguda y crónica causada por gusanos parásitos contraídos en aguas infestadas. La enfermedad tiene dos formas principales: intestinal y urogenital.

En los niños, la esquistosomiasis es susceptible de causar anemia, retraso del crecimiento y problemas de aprendizaje.

La falta de higiene y algunas actividades lúdicas de los pequeños en edad escolar, incluidas la natación y la pesca en aguas infectadas, los hacen particularmente vulnerables.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esquistosomiasis es una enfermedad parasitaria que se contrae al tener contacto con agua dulce infestada. Las larvas del parásito, liberadas por caracoles, penetran la piel humana.

Las personas infectadas continúan el ciclo al contaminar el agua con huevos del parásito presentes en sus heces o orina. Dentro del cuerpo, las larvas maduran, se alojan en vasos sanguíneos y liberan huevos que causan inflamación y daño a los órganos.

El mapa de la esquistosomiasis

Es común en regiones tropicales y afecta sobre todo a comunidades sin acceso a agua potable ni saneamiento. La OMS asegura que África concentra el 90 % de los casos.

Afecta especialmente a agricultores, pescadores, mujeres que realizan tareas domésticas en ríos y niños.

El crecimiento urbano, el turismo y la migración han ampliado su alcance.

esquistosomiasis
Un enfermero entrega a adolescentes de un colegio medicamentos para vacunarse contra la esquistosomiasis en la provincia Mahweet de Yemen. EFE/Yahya Arhab

Síntomas de la enfermedad

Los síntomas surgen por la respuesta del cuerpo a los huevos. En la forma intestinal, hay dolor abdominal, diarrea y sangre en las heces. En casos avanzados puede dañar hígado, bazo y causar hipertensión.

La forma urogenital se manifiesta con sangre en la orina, lesiones en órganos urinarios y genitales, y en casos crónicos puede causar infertilidad y cáncer de vejiga.

En niños puede provocar anemia y retraso en el crecimiento. La enfermedad es más discapacitante que mortal, aunque puede causar la muerte en casos graves, según la OMS.

Diagnóstico de la esquistosomiasis

La OMS indica que el diagnóstico de esta enfermedad se basa en detectar huevos del parásito en heces u orina.

También se usan pruebas serológicas, de antígenos y técnicas como la Kato-Katz o tiras reactivas, según la forma de esquistosomiasis y la zona.

Prevención y tratamiento

La prevención incluye acceso a agua segura, saneamiento, educación y control del caracol vector.

El tratamiento masivo con prazicuantel es la principal estrategia. Este medicamento es eficaz, barato y seguro.

Se recomienda tratar a grupos de riesgo, especialmente niños y personas en contacto con agua contaminada. La cobertura mundial aún es baja, en parte por la pandemia de COVID-19.

La OMS asegura que algunos países han logrado grandes avances en su eliminación. Aún se necesita reforzar el tratamiento y el monitoreo para reducir la transmisión y eliminar la esquistosomiasis como problema de salud pública.

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