¿Qué es el pie de atleta?. EFE/ Neil Hall
¿Qué es el pie de atleta?. EFE/ Neil Hall

Pie de atleta: síntomas, causas y tratamiento

El pie de atleta es una infección común en el zona entre los dedos del pie que produce picazón, ardor y piel quebradiza. El y cuyo contagio se suele producir al pisar superficies húmedas de duchas o vestidores

El pie de atleta está provocado por hongos dermatofitos, los mismos responsables de afecciones como la tiña y la tiña inguinal. Factores como la humedad, el calor y el uso de calzado cerrado favorecen su proliferación, informa la Clínica Mayo.

Esta infección es altamente contagiosa y puede transmitirse por contacto directo con una persona infectada o con superficies contaminadas, como toallas, suelos o calzado. También es posible propagarla a otras partes del cuerpo al rascarse o tocarse las zonas afectadas.

Síntomas del pie de atleta

La infección pie de atleta puede afectar uno o ambos pies y sus síntomas más comunes son:

  • Piel escamosa, agrietada o descamada entre los dedos de los pies.
  • Picazón intensa, especialmente después de quitarse los zapatos y calcetines.
  • Enrojecimiento, inflamación o cambios de color en la piel, que puede tornarse rojiza, violácea o grisácea según el tono de la piel.
  • Sensación de ardor o escozor.
  • Aparición de ampollas.
  • Sequedad y descamación en la planta del pie, que puede extenderse hacia los costados.

Factores de riesgo

El riesgo de contraer pie de atleta aumenta en los siguientes casos:

  • Uso frecuente de calzado cerrado.
  • Sudoración excesiva en los pies.
  • Compartir alfombras, tapetes, ropa de cama, ropa o calzado con personas infectadas.
  • Caminar descalzo en espacios públicos como vestuarios, saunas, piscinas, baños y duchas compartidas.

pie de atleta
EFE/ Esteban Biba

Prevención del pie de atleta

Para reducir el riesgo de contagio o evitar la propagación de la infección, se recomienda seguir estos consejos:

  • Deja que los pies respiren: Usa sandalias cuando sea posible para mantenerlos ventilados.
  • Mantén una higiene adecuada: Lava tus pies a diario con agua tibia y jabón, asegurándote de secarlos bien, especialmente entre los dedos.
  • Usa polvos antimicóticos: Si eres propenso al pie de atleta, aplica productos como Tinactin, Gold Bond, Lotrimin AF o Zeasorb.
  • Cambia los calcetines con frecuencia: Usa calcetines de algodón que absorban la humedad y cámbialos al menos una vez al día, o más si sudas mucho.
  • Alterna el calzado: Utiliza diferentes pares de zapatos cada día para permitir que se sequen completamente entre usos.
  • Protege tus pies en lugares públicos: Usa sandalias o calzado impermeable en piscinas, vestuarios y duchas compartidas.
  • Evita compartir objetos personales: No compartas zapatos, toallas ni ropa de cama sin lavar si convives con otras personas.

Cuándo consultar a un médico

Si presentas un sarpullido en los pies y no mejora tras dos semanas de tratamiento con un antimicótico de venta libre, la Clínica Mayo recomiendo acudir al médico.

Además, si padeces diabetes y sospechas que tienes pie de atleta, consulta a un especialista de inmediato. Busca atención médica también si notas signos de infección, como hinchazón en la zona afectada, presencia de pus o fiebre.

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