María Neira OMS
María Neira, directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS). EFE/Villar López

«¿Sería posible otra pandemia? Lecciones para un futuro más resiliente», artículo de María Neira (OMS)

María Neira, directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), participa en el especial de EFEsalud "Pandemia de covid, cinco años después" con un artículo sobre la posibilidad de que se repita otra crisis sanitaria: "Sí, existe, pero nuestra preparación y capacidad de respuesta determinarán su impacto", afirma.

María Neira, médica, ha sido una de las mujeres directoras más jóvenes en la historia de la OMS donde ingresó como coordinadora del Grupo de Trabajo Mundial de la Lucha contra el Cólera y otras Enfermedades Epidémicas.

En 1998 fue nombrada directora del departamento de prevención, control y erradicación de enfermedades infecciosas, puesto que desempeñó hasta 2002.

En ese año fue nombrada primera presidenta de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria de España, organismo autónomo adscrito al Ministerio de Sanidad y Consumo cuya titular entonces era Ana Pastor. Posteriormente, regresó a la OMS para ocupar su puesto actual.

Nacida en la localidad asturiana de Langreo en 1962, María Neira, antes de formar parte de la OMS, trabajó como asistente médico en el hospital Necker y Sant Louis de París, de donde pasó a desempeñar el puesto de coordinadora de Médicos sin Fronteras en Ruanda, y más tarde, en Honduras.

«¿Sería posible otra pandemia? Lecciones para un futuro más resiliente»

Por María Neira, directora de Medio Ambiente y Salud de la OMS

Sí­, es posible que surja otra pandemia en el futuro.

A lo largo de la historia, las pandemias han surgido debido a procesos naturales, como la transmisión de enfermedades de animales a humanos (zoonosis), factores como la deforestación, la urbanización, la pérdida de biodiversidad y la creciente interconexión global favorecen la aparición y rápida diseminación de nuevos patógenos.

El cambio climático añade otra capa de complejidad a esta ecuación. Las alteraciones en los patrones climáticos afectan a los hábitats de animales y microorganismos, modificando la distribución de vectores y patógenos. La salud humana, la salud animal y la salud ambiental se encuentran intrínsecamente vinculadas, lo que refuerza la importancia de adoptar un enfoque “One Health” para prevenir y gestionar futuras crisis sanitarias.

Ninguna epidemia es únicamente un problema aislado de salud, y la covid-19 lo ha demostrado en el escenario global, con enormes repercusiones económicas y sociales en todo el mundo a causa de este virus.

Es por tanto un problema económico, social y también político. Por lo tanto, intentar encontrar el equilibrio entre esas áreas interrelacionadas, pero a menudo conflictivas, es muy difícil. Las grandes calamidades, sin embargo,  provocan reflexiones sobre la condición humana.

La pandemia de covid-19 ha evidenciado nuestra vulnerabilidad ante amenazas sanitarias globales, pero también nos ha enseñado lecciones fundamentales que nos permitirán prepararnos mejor para el futuro. Las grandes calamidades provocan reflexiones sobre la condición humana.  ¿Podremos evitar que otra pandemia se convierta en una catástrofe similar? La respuesta es compleja.

La experiencia vivida con la pandemia de covid-19 ha permitido identificar áreas críticas en las que debemos invertir y mejorar. La necesidad de fortalecer nuestros sistemas de salud, la escasez de recursos, la falta de equipamiento adecuado y el agotamiento del personal sanitario evidenciaron las debilidades estructurales que deben ser subsanadas mediante inversiones continuas y una planificación a largo plazo.

Otro aspecto fundamental es la importancia de la vigilancia epidemiológica y la detección temprana. Contar con sistemas de alerta que integren datos de múltiples fuentes nos permite identificar brotes en una fase incipiente, facilitando la implementación de medidas que pueden contener la propagación de un patógeno antes de que se convierta en una crisis global.

María Neira OMS
Realización de pruebas PCR para detectar la covid-19 en Legorreta (Guipúzcoa) en marzo de 2021. EFE/Javier Etxezarreta

La colaboración internacional también ha demostrado ser un pilar esencial en la lucha contra la pandemia. El intercambio de información, recursos y experiencias entre paí­ses ha acelerado el desarrollo de vacunas y tratamientos, subrayando que, ante amenazas globales, la respuesta debe ser coordinada y solidaria.

Asimismo, la crisis ha puesto de manifiesto la urgencia de invertir en investigación y desarrollo. La rápida creación y distribución de vacunas para combatir el covid-19 es un ejemplo del potencial que tiene la ciencia cuando se le otorgan los recursos necesarios. Continuar apoyando la innovación en el ámbito de la salud es imprescindible para responder de manera efectiva a futuros desafíos.

Finalmente, la comunicación clara y basada en evidencias se ha revelado como una herramienta crucial.

La desinformación y los rumores complicaron la gestión de la pandemia, generando desconfianza y dificultando el cumplimiento de las medidas preventivas. Por ello, es vital establecer canales de comunicación transparentes y efectivos que permitan a la población acceder a información veraz y oportuna. Vital también evitar la amnesia colectiva.

Aunque no podemos predecir con certeza cuándo ni dónde surgirá la próxima amenaza pandémica, podemos afirmar que nuestras acciones de hoy definirán nuestra capacidad de respuesta mañana.

Una OMS reforzada es un pilar fundamental en el liderazgo y la gobernanza de la salud global, coordinando esfuerzos internacionales y promoviendo políticas basadas en evidencia para fortalecer la respuesta ante emergencias sanitarias.

El desafío de prevenir futuras pandemias no es exclusivo de un país o región; es un compromiso global que requiere voluntad política, cooperación y la participación activa de la sociedad. Cada avance en estas áreas no solo nos hace menos vulnerables ante nuevas amenazas, sino que también fortalece la resiliencia de nuestras comunidades y sistemas.

En conclusión, la posibilidad de otra pandemia existe, pero nuestra preparación y capacidad de respuesta determinarán su impacto. Aprendamos de la experiencia vivida, invirtamos en prevención y abracemos la colaboración global para construir un futuro en el que estemos mejor equipados para enfrentar los desafíos que la naturaleza nos depare.

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