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Cirrosis: causas, síntomas y tratamientos

La cirrosis es una afección crónica que deteriora el hígado y provoca que funcione incorrectamente. El tejido sano se sustituye por tejido cicatricial, dificultando la capacidad de este órgano para controlar infecciones, eliminar bacterias y toxinas de la sangre, procesar nutrientes y producir bilis.

Durante las primeras etapas, los pacientes con cirrosis hepática pueden no presentar síntomas. Pero, de manera gradual, pueden empezar a sentirse agotados, sin energía, sin apetito, con trastornos digestivos y disminuir su peso y masa muscular, según la Clínica Universidad de Navarra.

Principales síntomas y signos de alerta

Cuando la enfermedad se encuentra en una etapa avanzada, el paciente se siente constantemente enfermo, no puede mantener una vida normal.

Según las fuentes citadas, surgen, entre otros síntomas, los siguientes:

  • Ictericia. Amarillo en la piel debido a la incapacidad del hígado para eliminar la bilirrubina de la sangre.
  • Alteraciones en la piel. Ampliaciones vasculares, principalmente en las mejillas, el tronco y los brazos. Adicionalmente, puede surgir el enrojecimiento en las manos y los pulpejos de los dedos. Las uñas poseen un color más claro.
  • Retención de agua y sal. Concentración de líquido en las extremidades inferiores (edemas) y en el abdomen (ascitis).
  • Facilidad para la hemorragia. Cuando el hígado falla, suele aparecer sangrados en las encías, en la nariz y la formación de hematomas con impactos suaves.
  • Algunos pacientes sufren sangrados internos severos, principalmente en el sistema digestivo debido a la ruptura de varices en el esófago o el estómago. Estas hemorragias son severas, pueden ser letales y necesitan ser hospitalizadas para su atención médica.
  • Alteraciones en el comportamiento y en el grado de conciencia. El hígado elimina elementos dañinos para el cerebro de la sangre. Si el hígado falla, estas sustancias causan una intoxicación cerebral que se manifiesta con insomnio durante la noche, somnolencia durante el día, alteraciones en el comportamiento y el estado de ánimo, confusión y una gradual reducción del nivel de conciencia, que puede llevar al coma. Esta complicación es severa y necesita hospitalización.
  • Alteraciones sexuales. Por alteraciones hormonales y desnutrición, es habitual la disminución del deseo y la potencia sexual en los hombres, así como la interrupción de la menstruación y la fertilidad en las mujeres. Además, en los hombres, pueden causar un incremento en el tamaño de las mamas, que en ocasiones pueden ser dolorosas.
  • Deshidratación. El hígado juega un papel crucial en la asimilación y utilización de los nutrientes que consumimos. Por esta razón, en etapas avanzadas, las personas con cirrosis presentan desnutrición y disminuyen considerablemente su masa y fuerza muscular.
  • Otras dificultades. La cirrosis es el principal factor de riesgo para la formación de cáncer hígado.
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Técnica no invasiva para la detección de cirrosis. EFE/Andreu Dalmau

Tratamiento de cirrosis

El tratamiento médico específico para la cirrosis es inexistente, ya que es irreversible. La Clínica Universidad de Navarra asegura que algunas enfermedades que la originan pueden ser tratadas y prevenir o aplazar el progreso de una cirrosis desde su fase inicial hasta las etapas más avanzadas.

Tratamiento dietético
Dentro de los hábitos alimenticios se incluye la disminución de la sal para evitar la retención de líquidos, y la ingesta de proteínas (carnes, pescados) para prevenir la encefalopatía hepática (complicación de la cirrosisis con efectos neurológicos). Dado que se requiere una nutrición adecuada, la dieta siempre debe estar bajo la supervisión del médico. En ocasiones se requieren adicionales de vitaminas y minerales.

Terapias con medicamentos
Los medicamentos que se utilizan principalmente son los diuréticos para combatir la retención de líquidos y los denominados beta-bloqueantes para evitar las hemorragias digestivas. Es posible que se requieran otros numerosos medicamentos para tratar las complicaciones, pero la mayoría de estos se aplican principalmente en el contexto hospitalario.

Trasplante hepático
Una solución para la cirrosis es el trasplante hepático. Se lleva a cabo en pacientes cuyo promedio de supervivencia es inferior a dos años, debido a dicha enfermedad, y donde no hay contraindicación por otras razones.

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