Los investigadores estiman que unas 5.000 mujeres en España son diagnosticadas al año de cáncer de mama postparto, un tumor que diferencian del cáncer de mama gestacional, el diagnosticado durante el embarazo o hasta un año después del parto, coincidiendo con el periodo de lactancia.
Aunque se establece esta distinción en base al momento de aparición del tumor, “desde el punto de vista biológico es una continuidad en la que la gestación y la lactancia pueden ser un factor determinante en la aparición del cáncer de mama para algunas mujeres”, explica a EFEsalud el doctor Juan de la Haba, miembro de GEICAM y director de la Unidad de Mama e Investigación Clínica del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.
Y precisa: no todo cáncer de mama que aparece en la mujer en el periodo de diez años tras la última maternidad es un cáncer de mama postparto ya que este tumor tiene unas características moleculares propias.
Así es el cáncer de mama postparto
Dentro de los tres grandes subtipos de cáncer de mama (luminal, HER2 y triple negativo), los tumores de mama postparto responden con más frecuencia al triple negativo.
“De todos los cánceres de mama, el triple negativo tiene una frecuencia en torno al 20-25 % en la población general”, explica el oncólogo, un porcentaje que sube hasta el 40 % en los tumores de mama tanto gestacional como postparto.
Se trata de un tumor triple negativo en el que hay una alta incidencia de expresión de genes vinculados a la proliferación celular, lo que les convierte en tumores con un rápido crecimiento, “con un índice de proliferación alto” y, además, “tienen alterados los sistemas de reparación del ADN”.
“Entonces, si en estos tumores está alterado el sistema de reparación del ADN y se acumula daño genético, el embarazo lo que supone realmente es un impulso al crecimiento del tumor”, precisa.
Y estas características convierten al cáncer de mama postparto en un tumor “más agresivo y con mayor potencial metastásico” cuyo abordaje es igual que el de los cánceres de mama que no están vinculados al proceso gestacional y que, en el caso del triple negativo, se tratan con quimioterapia y también con inmunoterapia.
¿Es posible tener otro hijo después de este cáncer?
Esta es una de las preguntas para las que la ciencia todavía no tiene respuesta. La evidencia refleja que una mujer que ha tenido un cáncer de mama no pone en riesgo su vida al tener un hijo, “pero no analiza de forma estrecha a aquella mujer que ha tenido un cáncer de mama postparto y que decide tener un segundo hijo”, apunta el médico Juan de la Haba.
“Si consideramos -indica- que el embarazo fue desencadenante de su cáncer de mama”, se trata de una línea de investigación para conocer hasta qué punto un nuevo embarazo es un factor de riesgo y que tiene importancia en un contexto en el que “el cáncer de mama está aumentando en la mujer joven”.
Pero también el retraso de la maternidad más allá de los 35 años puede ser un factor de riesgo para el cáncer de mama.
“Habría que replantearse si realmente los factores protectores a edades más jóvenes, como la lactancia, pasan a ser factores promotores” de tumores en mujeres más mayores.
Según el oncólogo, “hay también mucha investigación pero no termina de concluir que una lactancia tardía o una involución mamaria que sea abrupta como consecuencia de una lactancia o incluso el embarazo a edades tardías, sean factores de predisposición para la aparición de cáncer de mama y, en concreto, del cáncer de mama postparto”.
Más de diez años investigando cáncer de mama y embarazo
En 2013, GEICAM arrancó el estudio EMBARCAM al comparar a mujeres con cáncer de mama gestacional con otras del mismo rango de edad con cáncer de mama no vinculado al embarazo para así determinar las diferencias moleculares.
Posteriormente, otra línea de investigación recabó datos epidemiológicos de más de 600 mujeres en las que el cáncer de mama estaba asociado al embarazo, al postparto o tras someterse a técnicas de reproducción asistida.
Una nueva vía de investigación, desarrollada bajo el paraguas de GEICAM, y realizada en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), con financiación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), trata de estudiar más de 700 genes para identificar alteraciones moleculares diferenciadas que predispongan al cáncer de mama postparto.
En este estudio participan unas 50 mujeres y se están comparando muestras de tejido sano con otras de tejido tumoral para distinguir alteraciones genéticas que denoten esa predisposición en la mujer sana.
Estudio de la leche materna
También se intentan buscar esas alteraciones genéticas en la leche materna gracias a las donaciones de, hasta ahora, más de 600 mujeres que formarán parte de un biobanco para utilizar en las investigaciones. Es el denominado Proyecto Hera que necesita recabar la leche de al menos 2.000 mujeres.
Se trata de un proceso de recogida no exento de complejidad, tanto para la mujer que necesita dispositivos de extracción bilaterales y simultáneos, como en relación a los procesos adecuados de preservación.
“Si llegamos a la conclusión de que en la leche materna puede haber algo que nos ayude a identificar el riesgo de tener un cáncer de mama postparto, el siguiente estudio se hará a nivel nacional, en el contexto de GEICAM, porque ya habremos simplificado mucho todos los procedimientos”, concluye el oncólogo Juan de la Haba.


